Libros que leo

Por razones que no vienen al caso,  en 2017 decidí (para mayor gloria de Amazon) regresar al papel como formato exclusivo de lectura en mi tiempo de ocio… lo que sucedió después te sorprenderá

Lecturas de 2018
Lecturas de 2017

Lecturas de 2018

 

  • “La tumba de Lenin”, de David Remnick (Debate)

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Una de las catedrales del periodismo narrativo.  Es una lectura magnífica, que no desmerece la fama que le precede. Decenas de entrevistas y personajes desfilan por las 800 páginas de la visión de Remnick de la caída del imperio de los soviets.

Y aquí la paradoja. Porque la visión de Remnick es tremendamente miope. En gran parte porque el libro es de 1994, apenas un par de años después de los acontecimientos que narra y aún no se había retirado la polvareda levantada por el colapso de la URSS, pero también porque no puede evitarlo. Porque le mola contarte su versión o al menos la versión que entonces era la que más molaba. Con sus héroes y villanos. Está él en un momento histórico. Su momento.

El tratamiento de la rivalidad Gorbachov-Yeltsin está desproporcionadamente inclinado a favor del segundo y el libro obvia prácticamente cualquier cosa ajena a la propia URSS y las conspiraciones de salón entre miembros del politburó. No hay reunificación alemana ni guerra de Yugoslavia. Mira lo que quiere mirar y el resto lo omite.

De hecho, si bien en los años inmediatamente posteriores y todavía hoy en día a Gorbachov se le considera un idiota (a lo Dostoyevski), un pardillo, no hay un solo ruso en Rusia (otra cosa son expatriados en confortables salones de Londres o Nueva York o representantes del pijerío bienpensante occidental como el propio  autor) que no considere una calamidad a Yeltsin.  Aquí las críticas y conclusiones de Remnick, vistas con los años, resultan bastante injustas e incluso chuscas en ocasiones .

Sin Yeltsin no habría Putin. Con Gorbachov no habría Putin. Pero siempre queda mejor en las historias el aventurero heróico que el tipo honesto que titubea antes de hacer lo correcto.

  • “En el nombre de Roma”, de Adrian Goldsworthy (Booket)

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Está muy bien como introducción. Roma y sus legiones molan. Eso sí, para alguien que ya haya leído sobre el tema lo mismo se le queda corto porque más allá de presentar y repasar las acciones militares de varios de los más renombrados generales romanos, el libro no profundiza ni aporta gran cosa.

 

 

  • “Sonámbulos”, de Christopher Clark (Galaxia Gutemberg)

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No puedo imaginar un ensayo mejor documentado sobre el tema. A veces el esquema de ofrecer los puntos de vista sobre cada cuestión de las potencias implicadas resulta pelín redundante, pero mejor pecar por exceso que por defecto.

Resulta tentador trazar paralelismos con la crisis actual, pero no olvidemos nunca que hemos superado (de momento) la mayor crisis económica y social en casi un siglo sin romper la baraja y liarnos a mamporros. Minipunto a favor de la UE.

Eso sí, el gran juego hoy y entonces y desde hace casi 300 años sigue siendo Rusia. Cómo Europa aborda su relación con el último Imperio. La partida inmortal. Ahora bien, desde el miedo y la paranoia Europa siempre ha acabado perdiendo.

 

  • “The princess of Siberia”, de Christine Sutherland (Quartet Books)

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No me ha gustado y mira que por cuestiones personales estaba volcado a favor de la historia, pero nada. La autora sacrifica muchas complejidades del relato en aras del folletín más grande que la vida y lo más duro: escribe mal el nombre de la protagonista. Es María Volkonskaya no Volkonsky.

 

  • “Los restos del día”, de Kazuo Ishiguro (Anagrama)

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  • “El mapa y el territorio”, de Michel Houellebecq (Compactos Anagrama)

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La vida es mierda (merde) y además nos morimos …y por si fuera poco, lo solemos hacer tras una humillante y dolorosa decadencia física que nos destroza hasta los recuerdos. Me río yo solo leyendo.

 

 

 

  • “Elegía”, de Philip Roth (Editorial Mondadori)

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Everyman, el antihéroe nuestro de cada día.  My sencilla, después de los últimos ladrillos se agradece una novela que se lee de una sentada.

La vejez no es una batalla. La vejez es una masacre.

 

 

 

  •  “Archipiélago Gulag”,  de Alexandr Solschenizyn (Editorial Círculo de Lectores)

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El humor ruso. Como si de una gran broma se tratara, adoptando por momentos un tono más próximo al de un guía turístico , Solschenizyn describe uno de los mayores crímenes jamás cometidos por un Estado.

Aunque el tono pueda despistar, sobre todo en el arranque, se agradece a la hora de digerir semejante tocho. De hecho, mediado el libro el autor se pierde en divagaciones varias y  le hace la vida bastante complicada al lector a la hora de intentar no perder el hilo y el interés.

De cualquier manera, aunque no soy yo partidario de obligar a nadie, este libro debería ser de obligada lectura en los institutos (¿siguen llamándose institutos?).

 

“La guerra del fin del mundo”, de Mario Vargas Llosa (Editorial RBA)

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La Guerra de Canudos, al norte de Brasil, a finales del siglo XIX. El fanatismo de los parias del sertón frente al fanatismo de la joven República brasileira. Vargas Llosa se la vuelve a sacar para narrar un trágico y desconocido episodio de la historia del Brasil más propio de una alucinación.

Este tío escribe increíble.  Creo que es la quinta novela que leo suya y ninguna baja de notable.

 

  • “Plataforma”, de Michel Houellebecq (Compactos Anagrama)

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No tenía ni puñetera idea de lo que iba la novela y mi miopía me impidió darme cuenta al pillarlo en la biblioteca. Leerlo en el metro ha sido muy divertido.

Después de ‘Sumisión’, lo confieso, las neuras de Houellebecq son el tipo de mierda que me mola.

 

 

  • “A sangre y fuego”, de Manuel Chaves Nogales (Libros del Asteroide)

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Leed el prólogo. En serio.

‘A sangre y fuego’ es la mejor demostración de que en España no se ha escrito, filmado… demasiado sobre la Guerra Civil. Todo lo contrario, se cuentan con los dedos de una mano los que lo han sabido contar como Chaves Nogales.

 

 

  • “Fuego y furia”, de Michael Wolff (Ediciones Península)

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Fanservice.

No sé si será el gran libro acerca del Trumpismo, pero se lee fácil, te ríes y alucinas con la descripción de la Casa de los Horrores en la que se ha convertido la Casa Blanca.

 

  • “Being Mortal”, de Atul Gawande (Editorial Profile Books)

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La muerte es sexy, envejecer es una putada. De hecho por algo el libro se llama ‘Being Mortal’ y no ‘Being Old’ o ‘Being Aged’.

Gawande repasa con sobriedad distintos sistemas de abordar el envejecimiento, la dependencia y, finalmente, la irreversibilidad de la muerte. Con respeto y cariño. Se agradece.

No es una lectura para pasar el rato, evidentemente, pero tiene pasajes muy emotivos, especialmente el último tercio que se centra más directamente en el hecho en sí de morirse.

Hacerse viejo es malo, pero la alternativa es peor , así que deberíamos dedicarle más tiempo y atención, porque como en todo, lo que cuenta no es tanto el destino, la muerte, sino el viaje hasta allí.

 

  • “Vacas, cerdos, guerras y brujas”, de Marvin Harris (Editorial Alianza Editorial)

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En los últimos meses he encadenado varias lecturas de temática semejante (Inteligencia Artificial de Amazon mediante) cuya fecha de publicación no es que sea precisamente de rabiosa actualidad y no deja de sorprenderme, divertirme y preocuparme, la facilidad para exponer determinados argumentos y teorías que hoy en día resultarían polémicos.

Este modesto, en apariencia, ensayo de Harris sigue una línea ascendente en interés que rompe en un par de últimos capítulos realmente estupendos.

 

  • “El tercer chimpancé”, de Jared Diamond (Editorial Debolsillo)

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Diamond es un valor seguro. Un libro de 1992 en el que al autor trata sin demasiado disimulo de ser políticamente correcto, eso sí, bajo los estándares de 1992, y que leído en 2018 haya partes realmente chocantes con el pensamiento dominante en la actualidad. Da que pensar.

Las últimas partes del libro son menos disfrutables porque no dejan de ser más que anticipos de dos obras posteriores  (‘Armas, gérmenes y acero’ y ‘Colapso’).

 

 

 

  • “El muro invisible”, de Politikon (Editorial Debate)

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Un libro cargado de datos y propuestas para defender la tesis de los autores: siempre hay ganadores y perdedores y nuestro público objetivo son
‘los jóvenes’ .

Mi primer problema llega con la definición de ‘jóvenes’, que abarcaría las décadas de los 80 y 90, un periodo tan amplio y arbitrario como la definición de ‘clase media’. Es decir, todos cabemos en ella a poco que nos apetezca.  Y no, alguien de treintaytantos no debería caer en la trampa sentimental de considerarse ‘un joven’. En todo caso inmaduro, pero eso sería otro libro.

El segundo es que lo contrario de ‘protección’ de los trabajadores no es ‘flexibilidad’, sino ‘desprotección’. No nos hagamos trampas con el lenguaje.

A la hora de abordar los problemas de de acceso al mercado laboral o formativos,  entre la aparente abundancia de datos y referencias, reconozco que echo de menos el análisis de factores que suelen resultar espinosos y además dan pocos réditos de imagen, como la inmigración, a la que no se dedica una línea en todo el libro, así como tampoco se toman en consideración los potenciales efectos de segunda ronda derivados de la precarización propuesta por los autores de los actuales indefinidos para acabar con la dualidad del mercado laboral. Efectos que a medio y largo plazo acabarían pagando en mayor medida los más débiles con peor formación y redes de seguridad familiar más débiles.

Cuando yo era lo suficientemente pequeño para no acordarme, TVE emitió un programa llamado ‘Si yo fuera presidente’. Leyendo el ensayo de Politikon no he podido dejar de pensar en que bien podría titularse ‘Quien quiera ser presidente’ porque da la sensación de que busca ser más una plataforma para que los autores salten a las cocinas de algún partido o a las páginas de algún medio de masas.

  • “El universo en tu mano”, de Christophe Galfard (Editorial Blackie Books)

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Vaya por delante que era y sigo siendo un zote en Física. Además, tengo la manía de comprar de vez en cuando libros (y discos) por la portada como única guía. En fin.

Como penitencia he soportado estoicamente al autor tuteándome durante 437 páginas.  Es algo que me saca bastante de quicio. ¡No soy tu colega, Galfard!

Mea culpa

Filias y fobias personales al margen, el autor hace un verdadero esfuerzo por contarte cosas muy complejas de una manera muy simple, a veces incluso se pasa de frenada, pero el primer tercio del libro, la parte del Universo, lo muy grande, se hace muy amena y te la comes sin darte cuenta.

Sin embargo, al menos en mi caso, a medida que la explicación avanzaba y se adentraba en ámbitos como lo ‘muy pequeño’, viajes en el tiempo, materias oscuras…he pasado páginas boquiabierto a la par que sin enterarme de prácticamente nada. Mi capacidad de abstracción tiene un límite bajo y si digo que he comprendido la mitad de lo que cuenta el libro miento como un bellaco. Un tercio y …

Pero por encima de todo, incluso de la Física, el libro es un homenaje a la capacidad de pensar, de imaginar. Absolutas locuras. Si no somos capaces de seguir imaginando sin límites, incluso barbaridades, no tenemos futuro como especie.

Además, ganazas de volver a ver ‘Interstellar’ tras terminarlo. Eso es de agradecer.

  • “The Great Leveler”, de Walter Scheidel (Princeton University Press)

leveUn libro que trata sobre la desigualdad desde una perspectiva histórica con el foco puesto en la muerte y la destrucción, con los cuatro jinetes del Apocalipsis en portada… A priori, no se puede molar más.

Pues os aseguro que suena mucho mejor contado que una vez leído.

¿Puede un libro tratar cosas muy interesantes y al mismo tiempo resultar un tostón? ‘The Great Leveler’  es la prueba.

En realidad la tesis de partida no deja de ser una perogrullada. Siempre se ha dicho aquello de que ‘la muerte todo lo iguala’, pues Scheidel lo comprueba y lo respalda con datos, infinidad…algunos huelen un poco a ‘invent’, la verdad, pero datos a cascoporro. Otra cosa es hilvanar un relato.

Ese es el mayor problema que me he encontrado con el libro. Me ha llevado mes y medio acabarlo. Vale que solo leo en el metro (generalmente a la vuelta porque al curro suelo ir durmiendo si me dejan), pero es que tiene pasajes, especialmente una introducción a pelo al mundo del coeficiente gini, que resultan áridos, por no decir directamente insufribles. Nunca he llegado a librarme de la sensación de leer un ‘paper’ con esteroides. Si os llama mucho el tema os lo recomiendo, pero si no, sacaos una muela mejor.

  • “Comportarse como adultos”, de Yanis Varoufakis (Editorial Deusto) 

varrUn libro de memorias es y será siempre un ajuste de cuentas. La crónica autografiada de cómo Yanis Varoufakis trató de torear al Minotauro y librar a Grecia de la cárcel de deuda en la que se halla es un relato absolutamente parcial y complaciente, pero siempre interesante y ameno, que le deja a uno un poso de perplejidad al conocer cómo funcionan los engranajes ocultos de la UE y,  a pesar de conocer el resultado de antemano, cómo genialidad e ingenuidad se dan la mano en la figura del exministro griego.

Se trata de sus memorias y Varoufakis fija las reglas en cuanto a qué, cómo y cuándo vamos a saber, pero, a pesar de lo buen narrador que es, el griego no logra disimular que se trata de una visión tremendamente sesgada de lo ocurrido y al mismo tiempo te hace dudar acerca de hasta qué punto el  economista brillante e inteligente orador es esclavo de su necesidad de demostrar (a todos) que es el más listo de la clase y, no contento con eso, demostrar (además) que los otros no lo son.

Entre las 720 páginas del libro, que se pueden dividir fácilmente en una primera parte (hasta la página 300 aprox.) en la que Varoufakis y su ‘liga de hombres extraordinarios’ parecen saberlo todo (y en parte es cierto porque el tipo tiene mucha razón en sus planteamientos) y tratan de desplegar distintos planes de acción, mientras que a partir de una primera reunión con Mario Draghi, se suceden los fracasos (algo sabido de antemano a poco interés que tuvieseis en la crisis griega), pero esto no es tan importante como descubrir cómo algunos de esos fracasos son producto de una candidez e imprevisión impropias de ‘una mente maravillosa’ tan enormemente satisfecha de haberse conocido.  Un constante ‘pero, pero pero…’

Mucho palo a Draghi, no le perdona una a Dijsselbloem, se nota el rencor entre los dos y, aunque a priori los alemanes son los ‘malos’, son los franceses los que salen peor parados, unas viejas glorias atemorizadas y minimizadas por el poderío germano. Pero por encima de todo y de todos, el gran hallazgo involuntario del libro, es el villano que desafía (y derrota) a Varoufakis desde la mediocridad más absoluta para dominar el Eurogrupo, el ‘Grexit’ y a la larga el mundo mundial: Giorgos Chouliarakis… Ídolo.

Lecturas de 2017

  • “Manual para mujeres de la limpieza”, de Lucia Berlin (Editorial Alfaguara)

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Cuesta entrar un poco en el juego de la autora y disfrutar del mecanismo con el que decide hacernos partícipes de su historia ¿personal? ¿inventada?. A mí a mitad del libro ya me tenía ganado para la causa.

En realidad el peor enemigo de Lucia Berlin son las expectativas desmesuradas. Porque el libro está bien, pero no es la repera.

 

(No sé muy bien por qué, pero mi mujer está usando este libro como soporte del plato con la papilla de frutas de David)

 

  • “La España vacía”, de Sergio del Molino (Editorial Noema)

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Francamente, creo que esperaba que el libro fuera por otros derroteros. No he llegado nunca a cogerle el hilo y cada vez que parecía que por fin el autor iba a chutar hacia algún sitio…pues no.

El capítulo que habla de los barrios de la periferia sin duda es el que más me ha llegado, pero como decía antes. Cuando la cosa se empezaba a poner interesante, simplemente el autor se va a otra historia.

 

 

 

  • “Patria”, de Fernando Aramburu (Editorial Tusquets)

ptria  ‘Odiar en tiempos revueltos’ por el regusto a serial de sobremesa. Resulta muy entretenido. A mi me gustó, a mi madre le ha encantado.

 

 

 

 

  • “La fiesta del Chivo”, de Mario Vargas Llosa (Editorial Alfaguara)

chivv    Debe ser el cuarto libro de Vargas Llosa que leo y es el que más me ha gustado de todos y eso que los anteriores (La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral y Lituma en los Andes) me habían gustado mucho.

El relato de la dictadura de Trujillo es magistral, me lo he pasado pipa y me ha servido para descubrir cantidad de cosas curiosas. Muy recomendable.

 

  • “Tierras de sangre”, de Timothy J. Snyder (Editorial Galaxia Gutemberg)

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Devastador. Abrumador. Imprescindible.

Quiero pensar que para cualquier persona existe un antes y un después tras leer este libro y lo dice alguien que por cuestiones personales que no vienen al caso ha escuchado varias historias sobre los Petrus de Ucrania.

De hecho, no sin cierta vergüenza, acaba sucediendo que la contabilidad del horror de Snyder acaba rebosando la capacidad de dolerse del lector. A los 10.000 crímenes el 10.001 ya no es igual, ni el 10.002… es algo que no dejó de jorobarme bastante, según avanzaba en el libro y que me quedo guardado como aviso, no sé muy bien de qué. Pero es una sensación muy incómoda.

Aparte de las cifras, la manera en la que el autor trata de explicarte qué sucedió y por qué me parece realmente brillante, incluyendo un momento al principio del libro, no sé si incluso involuntario de Snyder, en el que sugiere, esboza que Hitler se ‘inspiró’ en los EEUU para su plan inicial (exterminar a nativos: indios/eslavos para explotar territorios con mano de obra esclava: negros/judios).

Eso sí, a pesar de ser una de las ideas fuerza del libro y de la monstruosidad de las cifras empleadas en defenderla, después de leer el libro sigo sin comprarle a Snyder la necesidad de rebajar el sufrimiento de los rusos.

  • “Koba El Temible”, de Martin Amis (Editorial Anagrama)

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Me lo leí justo después de ‘Tierras de Sangre’ y el cambio de estilo y las ambiciones a priori mucho más modestas de la obra de Amis se complementaron bastante bien con el poso del libro de Snyder.

Bastante hábil en el retrato del despiste moral de la izquierda europea en sus simpatías y condescendencias con la URSS, así como en el retrato psicológico de dos tarados como Lenin y Stalin.

 

 

 

  • “Why Nations Fail”, de Daron Acemoglu y James A. Robinson (Editorial Profile Books)

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Ciertamente, hay partes del libro donde no puedes evitar la sensación de que los autores necesitan recurrir a ‘martillazos’ para que la tesis planteada encaje, pero reconozco que acabo comprándosela bastante.

¿En qué medida la solidez e independencia de las instituciones de los países se relacionan con la prosperidad de estos? A veces Acemoglu y Robinson solo leen los datos que les interesa y obvian aquellos que no les cuadran.

Esa dicotomía entre la pobreza de la localidad mexicana de Nogales y su mucho más próspera vecina texana está bastante cogida por los pelos y destila un tufillo bastante anglocentrista (por no decir directamente racista).

  • “Armas, gérmenes y acero”, de Jared Diamond (Editorial Debolsillo)

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Probablemente la obra cumbre de Diamond y el compendio de su trabajo y visión del mundo y la historia. La casualidad ha querido que lo lea después de acabar ‘Why Nations Fail’ y no deja de ser la respuesta a todo lo que Acemoglu y Robinson dejaban de lado en su obra.

De hecho, para mi sorpresa y regocijo, la edición que he leído cuenta con un apéndice del propio Diamond en el que carga las tintas con indisimulado cabreo contra Acemoglu y Robinson. En realidad son visiones bastante complementarias si no tomamos partido por ninguna.

 

 

  • “Vida y destino”, de Vasili Grossman (Editorial Galaxia Gutemberg)

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A menudo se refieren a este libro como el ‘Guerra y paz’ de la 2ª Guerra Mundial y no encontraría demasiados argumentos para rebatir tal calificación.

Una obra colosal para retratar no solo la dureza de la guerra en un Stalingrado reducido a escombros, sino de toda una sociedad desmoronada a todos los niveles por la acción de la paranoia comunista de Stalin.

 

 

 

  • ‘Sapiens’, de Yuval Noah Harari (Editorial Vintage)

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Lo más destacable del libro, que en su mayor parte no me descubrió nada que no hubiera leído antes, es su tremenda capacidad para hilvanar un relato coherente e interesante a lo largo de unos 70.000 años de historia de la humanidad. Realmente me parece algo digno de mención y solo por ello hace muy recomendable su lectura.

Además, Harari no rehuye cuestiones espinosas ni políticamente incorrectas y sus dudas e hipótesis resultan verdaderamente estimulantes. Libro muy disfrutable y que invita a charlar después acerca de las posibilidades que plantea.

 

  • ‘Homo Deus’, de Yuval Noah Harari (Editorial Debate)

deua  Presunta continuación de ‘Sapiens’ que realidad no es otra cosa más que esa secuela hueca que se lanza de manera apresurada para aprovechar el tirón de un éxito.  De las algo más de 400 páginas del libro, las primeras 300 son un refrito de temas ya tocados en ‘Sapiens’ (así que nos han vendido el mismo libro dos veces) y las últimas 100 son un esbozo muy poco elaborado, en la más pura línea argumental del Damon Lindelof de ‘Lost’. Mucha chorrada y poca chicha.

Básicamente un timo.

 

  • “En movimiento”, de Oliver Sacks (Editorial Anagrama)

env  No tenía mucha idea del personaje más allá de que inspiró el papel de Robin Williams en ‘Despertares’ y poco más.

El libro se lee como un tiro y el protagonista llena de sobra el espacio. No puedo negar que leyendo sus memorias he pasado tantas veces de pensar que Oliver Sacks era un completo gilipollas a un tipo encantador y viceversa.

Me dejo pendiente para más adelante ‘El hombre que confundió a su mujer con un sombrero’.

 

 

  • “Ante todo no hagas daño”, de Henry Marsh (Editorial Salamandra)

dadfa   Había comprado el libro hace meses y lo había arrinconado en la estantería. Siempre encontraba excusas para no leerlo. La sinopsis del libro me daba muchísima aprensión y desde que tengo hijos (y quizás porque al mismo tiempo me voy dando cuenta de que me hago mayor) soy cada vez más cagón.

Sin embargo, el libro es una joyita, lleno de humanidad y franqueza.  El relato no es nada peliculero y en realidad se agradece. No hay milagros. No los esperemos. No los exijamos.

 

  • “The magic lantern”, de Timothy Garton Ash (Editorial Vintage Books)

rttr  Resulta muy curioso acompañar al autor quien nos cuenta de primera mano las revoluciones que desembocaron en la quiebra de los regímenes comunistas europeos a finales de 1989.

Como toda colección de relatos unas historias resultan más potentes que otras. En mi caso, la narración de los acontecimientos en Checoslovaquia me llevan a buscar más cosas sobre Havel. La historia de Hungría, con ese Orban como libertador no deja de tener su ironía leída hoy.

 

 

  • “Behind the Curtain”, de Jonathan Wilson (Editorial Orion)

inn Si eres futbolero y treintañero, este libro te tiene que gustar. El autor repasa la situación y la historia del fútbol en los países de la Europa comunista y en los años posteriores a la caída del muro de Berlín.

Como comentaba en el libro de Garton Ash, las colecciones de relatos o historias generalmente resultan desiguales y ‘Behind the Curtain’ no es la excepción.  La historia del fútbol de la antigua Yugoslavia, antes y después de la Guerra de los Balcanes, es el más interesante. Las historias de Ucrania y Rusia también molan bastante. De hecho, tras años sin tenerlo claro he acabado descubriéndome como hincha irredento del Torpedo de Moscú. Strelsov rules!

 

  • “Peste & Cólera”, de Patrick Deville (Editorial Anagrama)

cole   Uno de mis hallazgos del año. Me lo he pasado como un enano leyendo la biografía novelada de Alexandre Yersin, el hombre que descubrió el bacilo de la peste, que convirtió el conocimiento en toda una aventura en un tiempo en el que los descubrimientos y maravillas se sucedían en una especie de ‘guerra’  por el saber entre Francia y Alemania.

Me lo leí de una sentada.

 

  • “La invención de la naturaleza”, de Andrea Wulf (Editorial Taurus)

vcvc    Alexander von Humbolt era un genio, pero también un auténtico capullo. Probablemente no sea esta la conclusión a la que la autora haya querido que llegase, ya que la narración es muy, pero muy ‘a favor de personaje’.

El libro me ha gustado mucho, pero aquí debo reconocer que mis expectativas estaban tan altas y el diseño de la cubierta, la encuadernación… todo me había disparado el hype, que la biografía novelada en sí me ha parecido inferior a lo que yo había imaginado. Injusto, quizás.

El relato tiene dos partes muy diferenciadas, la historia del viaje a Suramérica, el joven Humbolt y su pasión contagiosa. Muy top. Sin embargo, a partir de ahí la historia, lo mismo que la vida del propio Humbolt, va perdiendo fuelle y llega a ser pelín cansina. Se echa de menos una mirada menos complaciente por parte de la autora porque ya digo que una de las cosas que deja traslucir sin querer el texto es que el alemán debía de ser un imbécil de mucho cuidado en lo personal.

  • “Imperiofobia y leyenda negra”, de María Elvira Roca Barea (Editorial Siruela)

imperiof    La historia la escriben los vencedores y España hace demasiado tiempo que no vence, ya de convencer ni hablamos. Además, nuestra despreocupación o complejo de inferioridad histórico nos vienen de serie cuando asumimos trolas como que ‘los mejores hispanistas son británicos’, lo que nos lleva a aquello que me dijeron el primer día de clase en la facultad: Si no contáis vosotros vuestra historia, lo harán otros y lo harán como les parezca mejor a ellos.

Creo que a veces la autora cae en los mismos errores o trucos que denuncia (cherry picking histórico incluido), pero tampoco voy a cogérmela con papel de fumar. Los prejuicios existen. El racismo existe. Hay países cuyos mitos fundacionales solo se sostienen desde el odio al ‘enemigo exterior’. Nuestros héroes son los monstruos de otros y viceversa.  Por eso y por otras muchas cosas, Europa no es EEUU y no lo va a ser si no estamos dispuestos a dejar atrás nuestras respectivas herencias.  Hay cosas que en el siglo XIX se podían hacer, pero no en el XXI.

  • “Deshaciendo errores”, de Michael Lewis (Editorial Debate)

dess  ¿Hay algún libro de Michael Lewis que no mole? Yo no lo he encontrado todavía y ‘Deshaciendo errores’ no es un buen candidato porque de nuevo Lewis coge un tema que en manos de cualquier otro habría resultado un coñazo inapelable y lo transforma en el relato de una relación de amor-dependencia-celos entre unos geniales Daniel Kahneman y Amos Tversky.

Reconozco que al acabar el libro lo primero que hice fue leerme el discurso de aceptación del Nobel de Kahneman en 2002 para ver cuántas veces citaba a Tversky.

  • “El quinto en discordia”, de Robertson Davies (Editorial Libros del Asteroide)

end  Se trata del primer libro de la ‘Trilogía de Deptford’ y por eso hacer cualquier valoración demasiado concluyente sería un error. Muy bien escrito, muy aseado y mucho más complejo de lo que puede parecer en principio. Tengo ganas de leer los otros dos libros, creo que es lo mejor que se puede decir.

 

 

  • “Hillbilly Elegy”, de J.D. Vance (Editorial Harper)

hb  Llegué a este libro arrastrado por la ola del ‘entérese por qué narices ganó Trump’… y vaya por delante un aviso a navegantes: ‘Hillbilly Elegy’ cuenta con la mejor labor de promoción por parte de un editor que probablemente haya tenido cualquier libro en los últimos años.  Vincularlo a Trump fue el acierto del siglo. Ahora bien; ¿Te explica algo del fenómeno Trump? No. en absoluto.

Dicho lo cual, el libro está muy bien si uno quiere hacerse una idea de la ‘basura blanca’ estadounidense y si se deja la condescendencia aparcada un ratito, incluso puede encontrar bastantes paralelismos con nuestros canis o ‘hillbillies de barrio’. En cierto modo yo soy uno de ellos.

  • “La marcha Radetzky”, de Joseph Roth (Editorial Distribuidora Hispano Americana)

rad    Para terminar 2017 me reservé los acordes de la marcha de Radetzky. Los húsares molan.  No hay debate.

El ascenso, postureo y decadencia de los Trotta y el ocaso del Imperio Austrohúngaro en una novela magníficamente escrita, deliciosa. Roth escribe de puta madre, lo sabe y hace lo que quiere.

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