El Nobel de Economía no es un Nobel…y lo sabemos

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Demasiados ganadores potenciales, demasiado tiempo, demasiado trabajo y demasiado poco interés del público. Así de simple y así de claro me explicaba el representante de una de las mayores casas de apuestas británicas por qué no existe la posibilidad de apostar a quién ganará este lunes el premio más prestigioso en el ámbito académico de la Economía, cuya denominación oficial es la de Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel, aunque todos lo conozcamos como Nobel de Economía.

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Si bien es prácticamente imposible acertar el nombre del galardonado entre los cerca de 300 nominados, cuya identidad permanece en secreto hasta después de 50 años, atendiendo a la información proporcionada por la Academia sueca el perfil de los galardonados con el Nobel de Economía resulta ser quizás el más homogéneo entre las distintas categorías.

De este modo,  el prototipo del ganador del Nobel de Economía corresponde a un varón– sólo una mujer, Elinor Ostrom, ha obtenido el premio entre un total de 78 galardonados– de nacionalidad estadounidense, pasaporte de más de la mitad de los premiados; y de edad avanzada, la media de edad de los galardonados es de 67 años, siendo Kenneth J. Arrow el más joven, premiado en 1972 a los 51 años, y Leonid Hurwicz el más veterano, tras recibir el galardón a los 90 años en 2007.

Nacionalidad Nobel EconomíaDesde su primera edición en 1969 el Nobel de Economía se ha entregado a un único ganador en 24 ocasiones, como en 2014, cuando ganó el francés Jean Tirole, y en 2015, con el premio a Angus Deaton, mientras que los otros 24 galardones han sido compartidos (18 veces entre 2 ganadores y 6 veces entre 3).

Desde su creación, el Nobel de Economía ha reconocido a figuras consagradas como Milton Friedman, Friedrich August von Hayek, Paul A. Samuelson, Amartya Sen, James Tobin, Joseph Stiglitz, Robert Solow y Robert Mundell o los anteriormente citados, Tirole, Eugene F. Fama y Robert J. Shiller. Hasta la fecha, sólo una mujer, la estadounidense Elinor Ostrom, ha sido distinguida con este galardón, que obtuvo en 2009 junto a su compatriota Oliver E. Williamson.

Asimismo, otro de los patrones que parecen repetirse con bastante asiduidad puede observarse en lo referente a las universidades de procedencia, bien como graduados o como destino profesional de los galardonados. En este caso, como resulta constante en el Nobel de Economía, el dominio de EEUU resulta avasallador. De hecho, una institución  como la Universidad de Chicago cuenta ella sola con más galardonados (12) que las universidades fuera del mundo anglosajón, lo cual a la vez que constata el prestigio de estas escuelas, alimenta las críticas de un excesivo sesgo de la Academia sueca.

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De hecho, según cuentan Avner Offer y Gabriel Söderberg en ‘The Nobel Factor’ el establecimiento del premio en memoria de Alfred Nobel coincidiendo con el 300º aniversario del Riksbanken, el banco central sueco, supuso un capítulo más en la tensa relación entre la entidad y el Gobierno sueco, del que no se independizaría oficialmente el instituto emisor hasta el 1 de enero de 1999.

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Según los autores, el banco central del país escandinavo buscó el ‘halo de respetabilidad’ brindado por el apellido Nobel en paralelo a la ascendente doctrina neo liberal que entraba cada vez más en conflicto con la socialdemocracia del Gobierno de Suecia.

 

De este modo,  apuntan que si bien observar quién obtiene el galardón ofrece pistas sobre qué tipo de premio se trata, aún más significativo puede resultar quiénes son ignorados por este mal llamado Nobel.

LA QUINIELA IMPOSIBLE .

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Como cada año desde 2002, los analistas de Clarivate Analytics, antigua filial de Thomson Reuters, han presentado una terna de posibles ganadores del Nobel de Economía 2017 tomando como referencia las menciones recibidas por parte de otros autores y que sirve de referencia a la práctica totalidad de medios.

Para la presente edición, Clarivate apuesta en primer lugar por la dupla formada por Colin F. Camerer y George F. Loewenstein por sus investigaciones pioneras en economía comportamental y neuroeconomía.

Una segunda opción sería la representada por el profesor de Stanford Robert E. Hall por sus análisis de la productividad de los trabajadores y sus estudios sobre recesiones y desempleo, mientras que en tercer lugar señala al trío formado por Michael C. Jensen, Stewart C. Myers y Raghuram G. Rajan, por sus aportaciones a la hora de esclarecer la dimensión de las decisiones de las finanzas corporativas.

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Aunque la firma de análisis presume de haber acertado 13 galardonados en Economía desde 2002, lo cierto es que casi nunca logra hacer coincidir el “quién” con el “cuándo”, así que no está de mal recordar los ‘favoritos’ de años anteriores que bien podrían acabar resultando premiados en la presente edición.

De este modo, nunca hay que descartar las opciones de economistas como el galo Olivier Blanchard, execonomista jefe del FMI y que actualmente colabora con el Instituto Peterson y el profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos.

Otros potenciales ganadores del Nobel de Economía señalados en ediciones recientes por Clarivate fueron el profesor de Economía en la Universidad de Stanford Edward P. Lazear, quien fuera uno de los principales asesores de George W. Bush durante la crisis desatada por las hipotecas subprime y al que se le atribuye ser el pionero de la llamada ‘economía personal’, así como Marc J.Melitz, profesor de Economía Política en la Harvard y experto en comercio internacional.

En años anteriores, la firma de análisis había apostado por el británico Richard Blundell, titular de la cátedra David Ricardo del University College de Londres (UCL) , o al estadounidense John A. List, de la Universidad de Chicago, por extender la aplicación en Economía de experimentos de campo.

Asimismo,  el francés Philippe Agion, de la Universidad de Harvard, además del canadiense  Peter Howitt, de la Universidad de Brown, también fueron favoritos al Nobel no hace mucho por sus contribuciones a la “teoría schumpeteriana del crecimiento” o de la destrucción creativa, mientras desde el campo de la Sociología siempre hay que contar con nombres como Mark S. Granovetter, profesor de la Universidad de Stanford, y Charles F. Manski, profesor de Economía de la Universidad de Northwestern (EEUU).

MAS APUESTAS.

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Por su parte, el columnista de Bloomberg View Cass R. Sunstein ha lanzado este año una lista de potenciales ganadores del Nobel de Economía cuyos trabajos considera que han trascendido la teoría y han tenido un significativo impacto en el mundo real.

De este modo, Esther Duflo, economista francesa del MIT, aparece como primera opción por sus trabajos en ensayos controlados aleatorios que permiten conocer mejor los efectos de las intervenciones y políticas públicas.

Por su parte, el profesor de Derecho Richard Posner, de la Universidad de Chicago, aparece citado por su análisis de las normas legales a través de herramientas económicas, mientras William Nordhaus, de la Univesidad de Yale , destaca por sus estudios sobre el impacto económico del cambio climático.

Los otros nombres planteados por el columnista son los deW. Kip Viscusi, de la Universidad de Vanderbilt, por sus trabajos en la valoración monetaria del riesgo, así como Richard H. Thaler, de la Universidad de Chicago,  por sus estudios de la llamada economía conductual.

Por su parte, Tyler Cowen, economista y profesor de la Universidad George Mason, una de las personas que con mayor interés y regularidad (y escaso acierto) pronostica el ganador del Nobel de Economía en su  blog ‘Marginal Revolution’ ha apostado en esta edición por William Nordhaus y Martin Weitzman.

Cabe recordar que el año pasado, Cowen señalaba como su máximo favorito al Nobel de Economía a William Baumol, quien falleció el pasado mes de mayo y siempre sonó como posible ganador del Nobel de Economía, así como a Partha Dasgupta, todos ellos vinculados a la llamada ‘economía medioambiental’, como Nordhaus y Weitzman.

CANDIDATOS POR REPERCUSIÓN.

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Si la Academia este año tuviera en cuenta en su decisión un criterio como el de la repercusión de los trabajos de los candidatos, habría que tener en cuenta a Andrei Shleifer (56 años) y Robert Barro (72 años), académicos de Harvard y sempiternos aspirantes al Nobel de Economía, que se sitúan en primera y quinta posición del índice de autores más citados de la División de Investigación de la Reserva Federal de San Luís.

Entre el resto de autores económicos más citados que no han ganado el Nobel de Economía, destaca en tercera posición el turco Daron Acemoglu (50 años), por delante de Peter C. B. Phillips (68 años). En noveno y undécimo lugar se sitúan respectivamente los profesores de Harvard  Kenneth S Rogoff (64 años) y John Y. Campbell (59 años).

ELLAS CUENTAN.

Desde la primera edición del galardón en 1969, sólo  una mujer, la estadounidense Elinor Ostrom, ha sido distinguida con el Nobel de Economía, premio que obtuvo en 2009 junto a su compatriota Oliver E. Williamson. Inevitablemente, esto es algo que va a cambiar y quizás tan pronto como mañana.

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De ser así, la economista más comúnmente señalada quizás sea la francesa Esther Duflo, de 44 años y profesora del MIT, aunque en su contra juega, parte de la edad, que su trabajo reciente más influyente está relacionado con la lucha contra la pobreza, un campo por el que se reconoció hace dos años a Angus Deaton.

En primera línea académica, también se encuentran la economista estadounidense Claudia Goldin (71 años), profesora de la Universidad de Harvard, su compatriota y ex economista jefe del Banco Mundial, Anne Osborn Krueger (83 años), así como la estadounidense Amy Finkelstein (43 años), profesora del MIT, o la francesa Helene Rey (47 años).

Teniendo en cuenta el criterio de repercusión de su trabajo, la economistas más influyente en la actualidad sería la estadounidense Carmen M. Reinhart (62 años), profesora de la Harvard Kennedy School.

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NOMBRES RECURRENTES.

En este apartado de los improbables, aunque mediáticos, destaca Ben Bernanke, expresidente de la Reserva Federal de EEUU, así como John Taylor,  profesor de la Universidad de Stanford y cuyo nombre se mantiene en las quinielas de posibles sucesores de Janet Yellen al frente de la FED.

Otro nombre habitual que ha ido perdiendo fuerza es el de Paul Romer, economista jefe del Banco Mundial, a quien un error de la Universidad de Nueva York convirtió  en ganador del Nobel de Economía 2016.

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En cuanto a economistas españoles a tener en cuenta, siendo honesto la verdad es que opciones reales no parece tener ninguno, aunque, si mañana se anunciase el nombre de Xavier Sala i Martín… ¿Se imaginan?

 

 

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