Mario y el Club de la Impresora

“The Print Club is a rule-based institution, not a political institution”

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De las distintas maneras de obtener napalm, Tyler sólo conocía tres. La cuarta, quizá la de resultados más devastadores, consiste en mezclar a partes iguales gasolina y tinta de impresora.

Lo sé porque lo sabe Mario.

La profecía autocumplida del presidente del Banco Central Europeo (BCE) se ha hecho realidad este lunes, más de dos años y medio después de aquel ‘whatever it takes‘ con el que la idea de un programa de expansión cuantitativa o quantitative easing (QE) en la zona euro cobraba vida para cambiar el rumbo de la crisis en el Viejo Continente.

El BCE confirmaba este lunes por la mañana a través de un tuit en su cuenta oficial que había comenzado las compras de deuda. Un anuncio impensable hace apenas un par de años que resume el cambio experimentado por la institución bajo la batuta de Draghi .

Desde aquel 26 de julio de 2012, mediante un calculado juego de declaraciones escenificado por Draghi y sus apóstoles en el que las ambigüedades telegrafiadas al mercado por los banqueros centrales invitaban a ir mucho más allá de las realidades plasmadas en las notas de prensa, el pasado 22 de enero se llegó al punto de no retorno en el que resultaba irreversible que el BCE se embarcase en un programa de compra de activos públicos y privados. La QE europea.

Según confirmó el propio banquero romano el pasado jueves, desde el 9 de marzo estará en vigor el denominado como Programa de Compras del Sector Público (PSPP por sus siglas en inglés), que sumado a los programas ya existentes de compras de activos privados (CBPP3 y ABSPP) inyectarán 60.000 millones de euros mensuales al Eurosistema al menos hasta finales de septiembre de 2016, aunque el presidente del BCE ha subrayado que el programa seguirá mientras sea necesario para devolver la inflación a niveles próximos al 2%.

“Estos programas de compras de activos están dirigidos a mejorar la transmisión de la política monetaria, facilitando la provisión de crédito a ña economía de la eurozona, relajando las condiciones de préstamo de hogares y empresas y contribuyendo a devolver las tasas de inflación a niveles más próximos al 2%, consistentes el objetivo primario del BCE de mantener la estabilidad de precios”, explica la entidad.

De este modo, el BCE ha recogido el testigo de la Reserva Federal de EEUU, que el pasado otoño dio por finalizado su programa de compra de títulos de deuda del Tesoro, sumándose al Banco de Inglaterra y el Banco de Japón en lo que muchos observadores consideran una declaración oficial de guerra en el mercado de divisas en la que, como ya han notado en Suiza, Suecia o Dinamarca, permanecer neutral no es una opción.

Benoit Coeure, miembro del directorio del BCE, informaba un día después del lanzamiento del programa de que las compras de bonos públicos del BCE y de los distintos bancos centrales nacionales habían sumado 3.200 millones de euros el 9 de marzo.

LAS REGLAS.

“The first rule of Print Club is: You do not talk about Print Club. The second rule of Print Club is: You do not talk about Print Club…”

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  • El programa de compras de activos públicos o PSPP se desarrollará exclusivamente en el mercado secundario, es decir, el BCE no acudirá directamente al emisor del activo, sino que lo adquirirá a través de un intermediario.
  • Aunque la QE del BCE sea de 60.000 millones mensuales, esta cifra será empleada también en la compra de activos privados (bonos garantizados y titulizaciones) por lo que la cantidad invertida en la compra de deuda pública a través del PSPP será inferior.
  • Sólo podrán adquirirse bonos en el mercado secundario con vencimientos entre 2 y 30 años.
  • El PSPP comenzará el 9 de marzo de 2015 y estará en funcionamiento “al menos” hasta finales de septiembre de 2016.
  • El Eurosistema acepta en las compras realizadas dentro de este programa el mismo tratamiento (pari passu) que el resto de inversores privados.
  • Las compras de deuda serán realizadas de forma descentralizada. Los diferentes bancos centrales nacionales podrán adquirir bonos en proporción a su peso en el capital del BCE  NCB Capital Key
  • El BCE limitará sus compras a un máximo del 25% de cada emisión de bonos en circulación y a un tope del 33%, sobre el total de bonos emitidos por un Gobierno.
  • Los bonos podrán ser adquiridos mientras conserven un grado de inversión por parte de alguna de las agencias de calificación aceptadas. En caso contrario, sólo podrán ser comprados de manera excepcional cuando el país emisor se encuentre bajo un programa de rescate (por ejemplo Chipre o Grecia)
  • El 12% de las compras de deuda pública corresponderán a valores emitidos por12% organizaciones internacionales eligibles y bancos multilaterales de desarrollo., mientras que el 88% restante podrían ser bonos de los Gobierno centrales y agencias reconocidas.
  • El BCE ha fijado un suelo por el que no comprará bonos con rentabilidades inferiores a la marcada por la facilidad de depósito de la institución, que actualmente se sitúa en -0,20%. El BCE tiene la potestad de elevar (o rebajar) esta tasa y con ello limitar el riesgo de posibles burbujas.
  • Aparte de bonos soberanos, los bancos centrales nacionales podrán adquirir deuda emitida por organizaciones supranacionales como: 
  • supranacionales
  • Además, el BCE contempla bajo circunstancias excepcionales que los bancos centrales nacionales puedan comprar deuda de empresas públicas dentro de sus respectivas jurisdicciones.
  • No hay mutualización del riesgo al 100% (al menos formalmente). En lo que respecta a la distribución de posibles pérdidas, las compras de valores de instituciones europeas (que representarán el 12 % de las compras de activos y que serán realizadas por los BCN) estarán sujetas a distribución de pérdidas. El resto de compras de activos adicionales que realicen los BCN no estarán sujetas a distribución de pérdidas. El BCE realizará el 8 % de las compras de activos adicionales. Por tanto, el 20 % de las compras de activos adicionales estarán sujetas a un régimen de distribución de riesgos.

En el caso del Banco de España, la entidad presidida por Luis María Linde ha expresado su intención de invertir unos 100.700 millones de euros en la adquisición de deuda pública española.

Estas compras se llevarían a cabo a partir de este lunes a un ritmo de unos 5.300 millones mensuales y supondrían en su conjunto alrededor del 15% del saldo vivo actual de los bonos y obligaciones del Estado, que sumaban 672.404 millones a 31 de enero, según datos del Tesoro Público.

LAS CONSECUENCIAS.

El BCE se ha marcado como objetivo de este programa de expansión cuantitativa devolver la tasa de inflación a niveles acordes con el mandato de estabilidad de precios de la institución, lo que supone un dato ligeramente por debajo del 2%.

Asimismo, mediante estas compras de deuda pública el BCE trata de quebrar el vínculo establecido entre emisores soberanos y sus respectivos bancos nacionales al restar atractivo a la rentabilidad de los bonos.

En su última rueda de prensa y en un tono calificado por ‘Financial Times’ como el momento de gloria de Mario Draghi, el  presidente del BCE volvía a enfundarse el traje de Súper Mario para con  un nuevo golpe de efecto proclamar el éxito de la controvertida medida incluso antes de su aplicación en la práctica.

“Ya hemos observado un importante número de efectos positivos derivados de estas decisiones de política monetaria. La situación de los mercados financieros ha seguido mejorando y el coste de la financiación externa de la economía privada ha seguido reduciéndose, también como resultado de nuestras anteriores medidas de política monetaria. En particular, las condiciones de concesión de crédito a empresas y a hogares han mejorado considerablemente. Asimismo, se ha consolidado la expansión monetaria y crediticia”, resumía Draghi.

No obstante, los analistas advierten de que los efectos del ‘QE’ no se limitan únicamente a los mercados y el programa de compra de deuda también puede tener su impacto en la economía europea y nacional, así como en la de los hogares y las empresas, y no todos tienen por qué ser positivos.

Sin embargo, no puede negarse que el programa del BCE ha cumplido gran parte de sus principales objetivos incluso antes de comenzar,  arrastrando al euro a mínimos de septiembre de 2003 y abaratando el coste de financiación de casi todos los países de la eurozona, salvo Grecia,  hasta mínimos históricos, histéricos e histriónicos.

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La sola promesa de un banquero central de “hacer lo que haga falta” para preservar el euro dio un vuelco al curso de la crisis en la zona euro permitiendo a los mercados soñar con el día en el que el ruido de las impresoras acalla cualquier otro discurso en el Viejo Continente.

“Tal vez nos convirtamos en leyenda, tal vez no”

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3 respuestas a Mario y el Club de la Impresora

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